Cocina checa
La República Checa representó en los últimos siglos el centro gastronómico de la Europa Central. Su cocina destaca sobre todo por una amplia variedad de deliciosas sopas y también salsas que suelen acompañar la carne con knedlíky. Entre los postres destacan buchty o los knedlíky dulces. En todo el mundo se conoce la famosa cerveza checa de Plzeň (Pilsen) o České Budějovice (Budweis), los vinos de Moravia o el jamón de Praga.
Después de cierta decadencia durante la dictadura comunista la República Checa vuelve a imponerse como el centro culinario de la zona. Ante todo las ciudades grandes viven últimamente un boom en cuanto a la aparición de nuevos restaurantes o cafeterías que destacan por un diseño novedos, calidad de los alimentos utilizados y una cocina elaborada tradicional checa o internacional. Últimamente han surgido muchos locales especializados en la comida ecológica o regional: restaurantes, bares, tiendas y mercados.
El primer jamón de Praga fue elaborado en 1857 por el carnicero y charcutero František Zvěřina. El jamón de Praga (en checo pražská šunka, en alemán Prager Schinken y en inglés Prague ham) se elabora de una pata de cerdo ligeramente ahumada y cocida. Su fama se divulgó rápidamente en el mundo entero, incluso se llegó a fabricar en otros países, por ejemplo en Hungría, Eslovaquia, Austria, Francia y EE.UU.
La cerveza se empezó a elaborar en Chequia en los tiempos remotos. Si bien existen decenas de marcas, en el mundo se conoce sobre todo la cerveza de Plzeň (Pilsen) o České Budějovice (Budweis).